La biotecnología española sigue consolidando su papel como motor de innovación en el sector salud. Una prueba clara es el nuevo hito alcanzado por Nanoligent, empresa especializada en nanofármacos para el tratamiento del cáncer, que ha cerrado una ronda de financiación de 12 millones de euros. Esta operación permitirá a la compañía escalar su tecnología y avanzar hacia fases clínicas, con el objetivo de ofrecer terapias dirigidas más eficaces y menos tóxicas para los pacientes oncológicos.
La ronda ha sido liderada por la firma Inveready, a través de su fondo Inveready Biotech III, con la participación del CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación) mediante su programa Innvierte, así como Clave Capital y los socios actuales de Nanoligent, como el fondo especializado i&i Biotech Fund. También se han sumado inversores internacionales con gran conocimiento del sector y foco en biotecnología avanzada.
Un enfoque innovador para el tratamiento del cáncer
Fundada como spin-off de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y del Instituto de Investigación del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, Nanoligent representa una nueva generación de empresas biotech con fuerte base científica y ambición global.
Su tecnología se centra en el diseño de nanofármacos altamente específicos que permiten atacar las células tumorales sin dañar los tejidos sanos. Esta precisión se logra gracias a una plataforma propia basada en ingeniería de proteínas y nanobiotecnología, con la que desarrollan nanopartículas citotóxicas multivalentes.
El resultado es un mecanismo capaz de identificar células tumorales con alta especificidad, dirigir la carga terapéutica directamente a su núcleo y desencadenar una acción localizada que reduce efectos secundarios. Esta capacidad de dirección tumoral específica sitúa a Nanoligent en una posición destacada dentro del desarrollo de terapias oncológicas de nueva generación.
NNL1524: el candidato principal con resultados prometedores
El activo principal de la compañía, el compuesto NNL1524, ha demostrado ya una eficacia notable en modelos preclínicos. Según indica la empresa, este fármaco ha logrado regresiones tumorales significativas en cánceres como el de pulmón, mama y colorrectal, así como en cánceres hematológicos.
La financiación captada permitirá completar el desarrollo preclínico regulatorio de este tratamiento y dar el salto a los ensayos clínicos en humanos, una fase clave para validar su seguridad y eficacia.
Según explica Montserrat Cano, cofundadora de la empresa, “este apoyo de inversores nacionales e internacionales demuestra su conocimiento del sector y nos permitirá acelerar el desarrollo hasta donde realmente importa: a los pacientes que lo necesitan”.
Respaldo inversor con visión a largo plazo
Uno de los aspectos más destacados de esta ronda ha sido la calidad y diversidad del grupo inversor, compuesto tanto por entidades públicas como por fondos especializados en biotecnología y salud.
Inveready, uno de los fondos de venture capital más activos en el ámbito biotech en España, ha liderado la operación reafirmando su confianza en el potencial transformador de la compañía. “Nuestra inversión se basa en la solidez científica de Nanoligent y su capacidad para superar las limitaciones de las terapias tradicionales”, ha señalado Antonio Herce, director del área de salud de Inveready.
La participación del CDTI, a través de su programa Innvierte, refuerza el compromiso institucional por impulsar la innovación tecnológica en el ámbito sanitario. A esto se suma el apoyo de Clave Capital, que aporta una larga trayectoria en inversión en empresas tecnológicas de alto impacto.
La incorporación de fondos especializados como i&i Biotech Fund, centrado en proyectos de biomedicina con alto potencial clínico, refuerza la proyección internacional de Nanoligent y su acceso a redes estratégicas en Europa.
Biotecnología española con impacto global
En un sector donde el desarrollo de nuevas terapias puede tardar años y requiere inversiones millonarias, el caso de Nanoligent destaca por su avanzado nivel de preparación preclínica, su modelo de negocio escalable y el respaldo de instituciones académicas y médicas de primer nivel.
La empresa representa un modelo de cómo la ciencia desarrollada en el ámbito universitario puede transformarse en soluciones reales para pacientes, si cuenta con el apoyo necesario para escalar y llegar al mercado.
El hecho de que haya nacido como spin-off de dos entidades públicas refuerza el valor de la transferencia tecnológica como palanca de crecimiento económico y sanitario.
Aplicaciones en cánceres de alta incidencia
El nanofármaco de Nanoligent está especialmente diseñado para abordar tumores sólidos y cánceres hematológicos de elevada prevalencia e impacto clínico. Entre ellos, destacan:
Cáncer de pulmón
Cáncer de mama
Cáncer colorrectal
Linfomas y leucemias
El diseño modular de la tecnología permite adaptar los tratamientos a distintos tipos de tumores, lo que abre la puerta a una plataforma terapéutica versátil con aplicaciones en múltiples indicaciones oncológicas.
Un paso más hacia la medicina personalizada
La propuesta de Nanoligent se alinea con la tendencia global hacia la medicina personalizada y las terapias dirigidas, que buscan adaptar los tratamientos a las características específicas de cada paciente y tipo de tumor.
La capacidad de dirigir el tratamiento únicamente a las células malignas, sin afectar a las sanas, supone una ventaja significativa frente a los tratamientos tradicionales como la quimioterapia, que a menudo generan efectos secundarios severos.
Además, el enfoque multivalente de su tecnología permite que los nanofármacos tengan una mayor potencia terapéutica, al combinar múltiples mecanismos de acción en una sola formulación.
Mirando al futuro: ensayos clínicos y alianzas estratégicas
Con esta nueva financiación, el siguiente gran paso será avanzar hacia los ensayos clínicos en fase I/II, validar la seguridad en humanos y preparar la expansión de la compañía a nivel europeo e internacional.
La empresa también abre la puerta a alianzas estratégicas con farmacéuticas y centros de investigación, que pueden acelerar el desarrollo de su tecnología y facilitar la llegada al mercado.
Para una biotech, lograr apoyo financiero en esta fase es fundamental, pero igual de importante es consolidar un modelo de crecimiento que combine ciencia, negocio y visión clínica. Nanoligent parece tener las piezas necesarias para lograrlo.