El acceso radial (por la arteria de la muñeca) y el acceso femoral (por la arteria de la ingle) son las dos vías principales para introducir el catéter en un cateterismo cardíaco. El acceso radial se ha convertido en la opción preferida en la mayoría de los centros por su menor tasa de sangrado y complicaciones vasculares graves, mientras que el femoral conserva ventajas en procedimientos complejos o cuando se necesitan catéteres de mayor calibre.
Acceso radial: ventajas y riesgos
La arteria radial es superficial, fácil de comprimir tras el procedimiento y tiene una arteria cubital que suele garantizar el riego de la mano aunque la radial se ocluyera, lo que explica su perfil de seguridad. Permite deambulación casi inmediata y reduce de forma muy significativa las hemorragias graves frente al acceso femoral. Su principal limitación es el espasmo radial —una contracción de la arteria que dificulta o impide el avance del catéter—, además de un calibre menor que puede limitar el uso de material más grueso.
Acceso femoral: ventajas y riesgos
La arteria femoral tiene un calibre mayor, lo que facilita procedimientos que requieren introductores grandes —como la TAVI o algunos dispositivos de asistencia circulatoria— y resulta más accesible en pacientes con arterias radiales muy finas o muy calcificadas. A cambio, conlleva más riesgo de sangrado y de complicaciones vasculares locales (hematoma, pseudoaneurisma, fístula arteriovenosa), y obliga a un reposo en cama más prolongado tras el cierre del punto de punción.
¿Cuál se usa más hoy?
Las guías clínicas actuales recomiendan la vía radial como acceso por defecto en la mayoría de los cateterismos e intervenciones coronarias, reservando la femoral para los casos en los que el material necesario no cabe por una arteria radial o cuando el acceso radial no es viable. En procedimientos estructurales complejos, como el implante de una válvula aórtica transcatéter, es habitual combinar ambos accesos según la función de cada catéter durante el procedimiento.
Este contenido tiene fines divulgativos y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.