El IVUS (ecografía intravascular, del inglés intravascular ultrasound) es una técnica de imagen invasiva que utiliza un catéter con un transductor de ultrasonidos en su punta para obtener imágenes transversales del interior de una arteria coronaria desde dentro del propio vaso. A diferencia de la coronariografía convencional, que solo dibuja la silueta de la luz del vaso, el IVUS permite ver la pared arterial capa a capa: la placa de ateroma, su composición aproximada y el tamaño real de la arteria.
Para qué se usa en la sala de hemodinámica
El IVUS se emplea sobre todo para optimizar el resultado de una angioplastia coronaria con stent: ayuda a elegir el diámetro y la longitud correctos del dispositivo, a confirmar que el stent ha quedado bien expandido y bien aposicionado contra la pared del vaso, y a detectar disecciones o hematomas que la angiografía sola puede pasar por alto. También es especialmente útil en lesiones del tronco coronario izquierdo, bifurcaciones complejas y oclusiones crónicas, donde la angiografía convencional infraestima con frecuencia la gravedad real de la enfermedad.
Cómo se realiza
El catéter de IVUS se introduce sobre una guía coronaria estándar hasta pasar el segmento a estudiar, y después se retira de forma automática y a velocidad constante (pullback) mientras el sistema graba imágenes continuas del vaso. Todo el proceso añade solo unos minutos al procedimiento y no requiere hiperemia farmacológica, a diferencia de índices fisiológicos como el FFR.
IVUS frente a OCT
El IVUS y el OCT (tomografía de coherencia óptica) son las dos técnicas de imagen intracoronaria más usadas y a menudo se comparan entre sí. El IVUS utiliza ultrasonidos, penetra más en la pared arterial y no necesita desplazar la sangre del vaso con contraste, lo que lo hace más versátil en insuficiencia renal o vasos muy grandes; el OCT usa luz infrarroja, ofrece una resolución muy superior para ver detalles finos de la superficie del stent, pero requiere lavar la sangre con contraste durante la adquisición y penetra menos en profundidad. Varios estudios comparativos, entre ellos ILUMIEN III, muestran resultados clínicos similares entre ambas técnicas cuando se usan para optimizar un implante de stent.
Este contenido tiene fines divulgativos y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.