El gasto cardíaco normal en un adulto en reposo se sitúa entre 4 y 8 litros por minuto. Como depende del tamaño corporal, en la práctica clínica se prefiere el índice cardíaco (gasto cardíaco dividido entre la superficie corporal), cuyo rango normal es de 2,5 a 4 l/min/m². Valores por debajo de 2,2 l/min/m² con signos de hipoperfusión definen el shock cardiogénico.
Por qué se usa el índice cardíaco y no el gasto cardíaco
Dos personas con la misma función cardíaca pero distinta talla y peso tienen necesidades metabólicas distintas, y por tanto un gasto cardíaco «normal» distinto para cada una. Dividir el gasto cardíaco entre la superficie corporal (calculada habitualmente por la fórmula de Du Bois a partir del peso y la altura) permite comparar la función cardíaca entre pacientes de forma homogénea, y es el parámetro que realmente se usa para clasificar la gravedad hemodinámica en la sala de hemodinámica y en cuidados críticos.
Valores de referencia
| Parámetro | Rango normal |
|---|---|
| Gasto cardíaco | 4-8 l/min |
| Índice cardíaco | 2,5-4 l/min/m² |
| Índice cardíaco bajo (hipoperfusión) | < 2,2 l/min/m² |
Qué significa un valor alterado
Un índice cardíaco bajo aparece en el shock cardiogénico, la insuficiencia cardíaca descompensada o el taponamiento cardíaco, y suele acompañarse de presiones de llenado elevadas y signos clínicos de mala perfusión periférica (frialdad, oliguria, alteración del nivel de consciencia). Un índice cardíaco elevado, en cambio, es característico de estados hiperdinámicos como la sepsis, el hipertiroidismo, la anemia grave o los cortocircuitos izquierda-derecha significativos. En ambos casos, el valor aislado se interpreta siempre junto con la presión arterial, las resistencias vasculares sistémicas y el contexto clínico del paciente.
Este contenido tiene fines divulgativos y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.