Cuentan que Fausto firmó con su propia sangre, no porque hiciera falta más tinta que la habitual, sino porque quería que quedara claro que aquello no era un préstamo cualquiera. A cambio de veinte años —en algunas versiones, menos— de juventud, de saber, de fortuna sin límite aparente, Mefistófeles pedía solo una cosa: que llegado el plazo, se pagara hasta el último céntimo. Goethe tardó media vida en escribirlo, pero el mecanismo cabe en una frase: todo lo que se recibe en préstamo se devuelve, y el reloj no negocia.
La industria farmacéutica firma pactos parecidos desde hace más de un siglo, solo que en vez de sangre usa una solicitud ante la oficina de patentes, y en vez de Mefistófeles hay un funcionario con sello. A cambio de publicar la fórmula de una molécula —de contarle al mundo entero cómo se hace—, el Estado concede a quien la descubrió unos veinte años de monopolio: dos décadas en las que nadie más puede fabricarla, venderla ni copiarla. Es un trato generoso, pensado para que la inversión en investigación merezca la pena. Pero, como en Fausto, el plazo se cumple exactamente el día que dice el contrato, ni uno más.
Un abismo con fecha en el calendario: 438.000 millones
Ese día está a punto de llegar, y en bloque, para buena parte de los medicamentos más vendidos del planeta. Según calcula la firma de análisis Evaluate Pharma, las farmacéuticas dejarán de registrar más de 500.000 millones de dólares en ventas —unos 438.000 millones de euros— entre 2026 y 2032, a medida que expiren las patentes de sus productos estrella y los genéricos ocupen su lugar. El porcentaje de ventas de medicamentos con receta en riesgo de perder la protección pasará del 6,5% el año próximo a superar el 8% en 2032: lo que los propios analistas del sector han bautizado, sin mucho pudor poético, como «el abismo de las patentes».
Las más expuestas a corto plazo son las estadounidenses Merck —conocida como MSD fuera de Estados Unidos y Canadá— y AbbVie. Merck-MSD afronta el vencimiento de la patente de Keytruda, su antitumoral y, de paso, el medicamento más vendido del mundo: generó 31.680 millones de dólares en 2025, el 48,7% de toda la facturación de la compañía. AbbVie, por su parte, verá cómo a principios de la próxima década empiezan a perder protección Rinvoq (artritis reumatoide, dermatitis atópica), que facturó 8.304 millones de dólares en 2025, y Skyrizi (psoriasis, artritis), con 17.562 millones, sobre una cifra de negocio total de la compañía de 61.160 millones.
El resto del reparto no se libra. Johnson & Johnson verá aumentar el riesgo el año próximo y, sobre todo, en 2028, cuando se acerquen al vencimiento sus tratamientos oncológicos Imbruvica —comercializado junto a la propia AbbVie— y Darzalex, que solo el año pasado aportó 14.351 millones de dólares (un 23% más) a los 94.193 millones que facturó J&J en total. Sanofi podría enfrentarse a la competencia de Praluent, su fármaco para reducir el colesterol, y de Dupixent, su antiinflamatorio estrella, ya a finales de esta década. Y AstraZeneca ve vencer a principios de la próxima década nada menos que Imfinzi, Tagrisso y Calquence —sus tres pilares oncológicos—, además de Farxiga (diabetes) y Saphnelo (lupus); su fármaco Enhertu, que comparte beneficios con la japonesa Daiichi Sankyo, empezará a debilitarse a partir de 2033.
La diabetes y la obesidad, el filón más comentado de los últimos años, tampoco son territorio a salvo del reloj. Ozempic, de la danesa Novo Nordisk, empezará a tener competencia en la próxima década; Mounjaro, de la estadounidense Lilly, se verá sometido a presión a mediados de esa misma década. Y a la lista se suman Biktarvy —el antirretroviral de Gilead Sciences para el control del VIH— y Trikafta —el tratamiento de Vertex Pharmaceuticals para la fibrosis quística—, dos fármacos que hasta ahora parecían tener el futuro resuelto.
La respuesta: comprar el tiempo que las patentes ya no regalan
Frente a un vencimiento que no admite prórroga, a las farmacéuticas les queda un recurso clásico: firmar un pacto nuevo antes de que expire el anterior. Es la lógica detrás de buena parte de las fusiones y adquisiciones que está viviendo el sector, sumada a la incertidumbre económica, geopolítica y regulatoria del momento. Evaluate Pharma estima que, si se mantiene el ritmo actual, el valor global de las operaciones podría superar este año los 200.000 millones de dólares, un récord histórico para la industria.
Lejos quedan ya las megafusiones de otra época —la última grande fue la compra de Celgene por Bristol Myers Squibb en 2019, por 90.000 millones de dólares—: el escrutinio de las autoridades antimonopolio ha hecho que los objetivos actuales sean más pequeños y, relativamente, más baratos. Apenas media docena de las adquisiciones anunciadas este año superan los 10.000 millones de dólares. En enero, Merck-MSD tanteó la compra de Revolution Medicines por unos 32.000 millones sin llegar a cerrar el acuerdo; sí salió adelante la compra, por parte de la india Sun Pharma, de Organon —antigua división de salud femenina de Merck-MSD— por 11.750 millones en efectivo.
El resto de movimientos dibuja el mismo patrón defensivo: AbbVie se ha hecho con Apogee Therapeutics por 10.900 millones para reforzar su cartera de inmunología, y GSK con Nuvalent por 10.600 millones para blindar su negocio oncológico. Gilead ha comprado Arcellx y Tubulis por más de 5.000 millones de dólares; Lilly, Centessa y Kelonia; Biogen, Apellis; y Merck-MSD, ya que no pudo con Revolution Medicines, se conformó con Terns Pharmaceuticals. Ninguna de estas compras devuelve, por sí sola, lo que el reloj de las patentes se va a llevar. Pero compran, todas ellas, lo único que de verdad escasea en este negocio: unos años más antes de que llegue la factura.
A Fausto, cuando se cumplió el plazo, no le sirvió de nada haber sido joven veinte años: pagó exactamente lo firmado, ni un día de gracia. A Keytruda, a Rinvoq, a Skyrizi y a Darzalex les espera el mismo final de guion, con una sola diferencia: el diablo, esta vez, no viene a buscar el alma, sino la cuota de mercado, y firma con letra menuda en Hyderabad o en Basilea.